Cuando en educación a distancia se trata el tema de la evaluación del aprendizaje, el problema de la confianza es el primero que sale a relucir, ¿cómo puede saber el profesor que la persona que le esta enviando un trabajo o que esta participando en un foro de discusión es realmente quien dice ser? ¿Cómo puede estar seguro de que no le están haciendo trampa? Los que favorecen a la educación presencial señalan que no es lo mismo evaluar el aprendizaje de los alumnos que evaluar los trabajos que los alumnos envían a un profesor por medios electrónicos.
En algunas ocasiones se llega a cuestionar la validez de homologar un grado en la modalidad de educación a distancia respecto a uno de la modalidad presencial, relegando la primera al ámbito exclusivo de la educación continua (no formal)
Los siguientes cuadros nos hacen referencia a 7 prácticas de evaluación del aprendizaje en la educación a distancia
Desde una perspectiva institucional, la selección de las formas de evaluar está en función de los criterios curriculares para emitir una certificación, así como del valor (credibilidad y legitimidad) que ese certificado tendrá en un contexto social.
La metaevaluación es una reflexión critica y autocritica sobre la forma en que los profesores buscan apreciar el grado en que sus alumnos han logrado los objetivos de aprendizaje.
La velocidad con la que aumenta la información en las distintas disciplinas hacen que los conocimientos que en cierto momento adquirimos en la escuela queden pronto obsoletos.asi mismo deberíamos entonces poner fecha de caducidad a los títulos que se entregan de los conocimientos o capacidades del sustentante. Estas dos tendencias hacen que exista una falta de credibilidad sobre el nivel de competencias de las personas en los ambientes de trabajo y, a la fecha, no se aprecia una solución fácil al problema de desconfianza, el cual parece ser más agudo y crónico cada día.
No hay recetas absolutas para el diseño de una evaluación por parte de los docentes, pero si pueden darse algunas pautas generales que pueden funcionar bien en modelos educativos centrados en el alumno:
1. Un proceso de evaluación tiene dos propósitos fundamentales (a) servir de medio para facilitar en los alumnos el logro de los objetivos de aprendizaje, señalándoles medidas correctivas en caso de tener dificultades; y (b) cumplir con el compromiso de asegurar a la sociedad que los alumnos han alcanzado dichos objetivos, lo cual se hace explicito mediante un proceso formal de acreditación.
2. Determinar si el curso se encuentra supeditado a un diseño curricular y a una normatividad existente dentro de la institución educativa.
3. Debe existir una congruencia entre lo que se espera del alumno y la forma de evaluarlo.
4. Es importante que profesores y alumnos estén consientes sobre la forma en que entienden dicho termino.
5. Es necesario promover en los alumnos una autentica motivación intrínseca para aprender, ya que dicha motivación es el elemento clave para que el aprendizaje sea significativo.
6. La motivación intrínseca puede disminuir cuando el diseño del curso (y, en particular, del sistema de evaluación) pone más énfasis en as calificaciones, que en los procesos de aprendizaje. Es importante convencer a los alumnos que vean las calificaciones no como un fin, sino como una consecuencia del aprendizaje que es, en si, el fin del curso.
Lozano Rodríguez, A. & Burgos Aguilar, J. V. (2007) (Comp). Tecnología educativa: en un modelo de educación a distancia centrado en la persona. Distrito Federal, México: Limusa. (Capítulo 13)

